tren de pensamiento

1. Entrevista de Ingo sobre música y danza
Ingo Reulecke y Trinidad Martínez

1bis
el Rumor del Silencio
Cuando busco al silencio, busco un estado en el que mis ojos miren hacia dentro, donde no existe el tiempo, dejar de escuchar fuera para sentir el ruido bajo mi piel, detectar el rumor de mis órganos, de mis pensamientos…y llevarlos a la nada. Durante unos segundos logro acallar el sonido exterior, ya no escucho el clon-clon de las campanas cada cuarto de hora, la unidad de tiempo es globo, salgo del mapa, ya no estoy.
Oscuro reflejo, miro un punto en el infinito, se cae la piel muerta, una caída hacia arriba, todo orden desaparece.
En la pérdida, trazo mi propia desviación, las paredes tienen vida, las calles hablan de mi. Busco al silencio. floto en aire…Pero no me pierdo: suenan pensamientos, el runrún de las neuronas el pumpum del corazón, el fluir de la sangre…
si EL SILENCIO NO EXISTE, entonces…¿qué estoy buscando?
Busco transformar el aire en sólido, dar forma a lo invisible destilar el alma, proceso dinámico en el que todo se remueve buscar en la profundidad, para encontrar en el vacío la resonancia de lo que no soy.
Selu Herráiz

2. Composición a tiempo real: Nos hemos dado cuenta que escuchar es una parte muy importante de lo que para nosotros es expresión. De esta manera ampliaremos esta consciencia, dándonos tiempo de escuchar el paisaje sonoro interno y externo, y permitir que influya en nuestra manera de movernos. Buscaremos texturas, calidades y el aspecto más físico del sonido en el cuerpo. Ofreceremos tareas y partituras para entrar en un material idiosincrático con el apoyo de la escucha.
Biliana Voutchkova e Ingo Reulecke

3. Experimentar nos quita del juicio bien o mal hecho. Simplemente es la curiosidad de lo que sucederá lo que nos motiva. Esta aproximación a la práctica artística nos da una libertad amplísima donde los resultados estrechamente conectados al proceso son siempre sorprendentes.
inesperadamente: Acordamos una serie de pautas, creamos un marco para experimentar y empezamos el juego. No hay bien o mal hecho, sólo la curiosidad ante el sonido y lo que creemos silencio. Leer más
Marisa Brugarolas

4. Me gusta el verbo: “escuchar”. Implica prestar atención desde cerca, teniendo un foco. Cuando bailamos decimos “escucha a tu compañero”; cuando tomamos decisiones decimos “sigue tu intuición”; cuando queremos que los otros nos presten atención decimos “escúchame”. Y claro, cuando la música suena, escuchamos.
También me fascina la relación entre el espacio y la quietud, y el espacio y el silencio. ¿Qué cantidad de espacio entre los movimientos equivale a quietud? ¿Qué espacio entre las notas se asemeja al silencio? ¿Qué impacto tienen las pausas y los silencios en los bailarines? ¿en los músicos? ¿en las personas que observan?
Y para terminar, pienso en la permeabilidad del bailarín, ¿qué cantidad de música nos entra o no nos entra? ¿Puede un bailarín variar su permeabilidad respecto a la música? ¿Qué sonidos nos llegan más directamente? ¿Qué sonidos nos dictan? ¿Qué sonidos nos apoyan?
Scott Davis

P10505315. Silenciar la mirada para escuchar más allá: Al cerrar los ojos nos sumergimos en un mar de sonidos, es como si al cerrarlos subieran el volumen al silencio, a ese silencio sonoro-espacio sonoro, a toda esa banda sonora que nos acompaña todo el tiempo.
¿Cómo nos habla este silencio?, ¿qué nos dice?, ¿cómo nos relacionamos?, ¿qué hacemos con él?, ¿tenemos que hacer algo?, ¿qué nos interesa, qué obviamos?,  ¿cómo nos movemos con todo ello?, ¿cómo paramos?. ¿Podemos silenciar el silencio?
Manuel Sánchez-Guerrero

6. Me interesa en música y danza/contact improvisación jugar con el ritmo e impulsos. Un foco es jugar con la musicalidad de los movimientos, imaginando que cada uno de ellos crea un sonido, de la misma manera que cuando escuchamos música. Cómo podemos crear música a partir de los movimientos, jugando rítmicamente. El otro aspecto es dejarse activar e influir por la música, recibiendo la energía y espíritu/fuerza que nos viene de ella, pero también ser capaz de movernos independientemente, como si creáramos otra línea instrumental. Para jugar con la música es necesario escucharla así como ser libre en nuestra interpretación y respuesta creativa.
Otro foco es utilizar la música en las técnicas de contact improvisación. Valernos de nuestra voz, su sonido y musicalidad, para profundizar y conectar en ellas. Creamos estructuras corporales que nos apoyan: estabilidad, estar dentro y fuera del equilibrio, momentum y lifts. Todos estos pueden ser abordados desde nuestra voz y consciencia musical. ¡Ya lo veréis!
Markus Hoft

7. Música y danza tienen en común el sentido del tiempo. El ritmo puede ser generado por el oído o la vista. Esto puede sonar banal pero es una demostración de una estructura que trasciende su propio medio de transportarse. El ritmo es un fenómeno paradójico, cortando el fluir continuo del tiempo en pulsiones específicas, sólo para restablecer un fluir alternativo, el fluir rítmico, que consiste en patrones hechos por esas muchas pulsiones. El ritmo une estos pulsos en una entidad singular, un nuevo todo, un ritmo continuo que existe en la condición preconcebida de romper el tiempo en eventos discontinuos. Explorar esta paradoja nos da la oportunidad de mirar de cerca cómo los humanos percibimos y conceptualizamos. Esta oportunidad me produce placer.
Gisbert Schürig

8. Paisajes llenos y vacíos.
Existe la posibilidad de que nuestra atención viaje hacia zonas que parecen habitadas y llenas de los ecos y vibraciones de aquello que acontece. También podemos encontrarnos en parajes que suenan callados, suspendidos en espacios atemporales, adornados solo por el preludio del nacimiento de algo que todavía no es. La improvisación sugiere un tránsito entre lo que se percibe y lo que está por llegar, entre el bullicio familiar y el silencio de lo desconocido.
El silencio es para mi como una pequeña isla utópica en la que podemos olvidar que sabemos, rodeados por el inmenso mar, que nos abraza y nos invita a zambullirnos en los ritmos de los que venimos, para dejarse flotar o navegar, siguiendo el rumbo de una danza.
Patricia Gracia Parra

9. En clase trabajo mucho en silencio, cuando pongo música todo cambia. La danza entonces tiene que abrirse hacia una nueva pareja, una nueva dimensión. Cómo escucho, cómo decido. Me encanta jugar con algo tan “sencillo” como bailar en silencio y de pronto poner una canción, sólo una y observar que pasa. Ayer puse “bombazos rockoleros”, de pronto es como una explosión en el espacio, tengo que decidir, componer mis emociones, mi impulso de seguir el ritmo, verme y escuchar desde fuera, para que no me lleve de manera “ciega”, o sí.
Cuando voy en bici, los temas van sonando al azar, puedo sentir que el mundo atraviesa una hecatombe bajo los acordes de Arvo Pärt, de pronto surge una sonrisa en mi boca con música ecuatoriana que me habla de amor y desamor, o entro en una fase filosófica con poemas contemporáneos, entre medias hay grabaciones de mi propia voz, me escucho a mí misma…
Me fascina deshilachar esta relación básica, ingenua, instintiva, que nos mueve. Y pensar sobre ello.
Trinidad Martínez

10. Imágenes, sensaciones, emociones e ideas como gotas, han ido acompañándome durante este recorrido de movimiento, aprendizaje y creación. Me han llevado a un proceso creativo que ha estado en constante cambio y evolución.
Me interesa el movimiento como medio para movernos más allá de nuestras limitaciones y para descubrir nuestro potencial no utilizado. Mientras que nuestra habilidad para movernos más eficiente es definitivamente mejorada a través del aprendizaje, el movimiento es simplemente el medio para cultivar maneras más efectivas  de ser sensibles, pensar, sentir, conocer, crear, comunicar y saborear esos maravillosos instantes de quietud y movimiento que nacen en la danza.
José Manuel Lozano